Por mis actos seré reconocida
Hay actos en las personas que dicen mucho de quienes somos o como somos. He aprendido a observar a la gente, (posiblemente, alguien me observará a mi), pero por de pronto viendo como nuestros semejantes se comportan, me ayuda a cambiar o a tener más cuidado con mis propios actos y ha ver el grado de deshumanización que hay. Iba el otro día un hombre de cierta edad paseando con su bastón y se encuentro con un caracol, con la punta de su bastón lo aplastó hasta reducirlo a masa licuosa, siguió más adelante donde hay un césped con margaritas silvestres y pasó el bastón por ellas rompiéndolas de su tallo, unas cuantas veces….¿Que importancia puede tener esto? No parece una gran pérdida material verdad? Cuantas cosas malas hay ciertamente y hechas con mucha mala intención…no me refiero a la importancia como tal y si al acto en sí. El ser humano puede descargar su mal humor, ira, odio, su dolor, su malestar, su estrés en unas simples criaturas que no se metieron con él, pero que él ha sentido la satisfacción de destruir, solo por el mero hecho de autosatisfacerse, de descargarse…A mi me dice mucho acerca de ese ser humano, seguro que no es mala persona, pero carece de sensibilidad, de respeto y eso le quita valor a la persona, así se empieza siempre, por una tontería y el respeto es una línea muy frágil, romperla significa avanzar en el mal.
Un ejemplo:. A un hombre le recomendaron para el aburrimiento y la tristeza que tocara el piano, se compró uno y al cabo de dos meses le dijo al amigo que le había recomendado, lo siguiente: Le toco todos los días, por las patas, paso la mano por la madera, por los laterales, por arriba, por abajo y hasta le abro una puertecita y le miro los dientes…., me sonríe, pero cuando le toco un diente “se queja” y me quedo más triste todavía.
Todo lo que vemos es diferente para una persona y otra, lo que para una está bien para otra está mal y según con el cristal con que se mire. Si analizamos el ejemplo vemos que ese hombre no sabía tocar el piano o….todo lo contrario. Para él el piano tenía una expresión diferente, el piano estaba lleno de vida, no era un simple objeto, su sensibilidad le hizo ver en el piano a alguien que sonreía y se quejaba, por eso le respetaba. Las actitudes pueden ser variadas y da igual como encaremos un tema y como lo veamos, pero la base está en el respeto, en la sensibilidad. Para mi tanto respeto y sensibilidad tiene el que hace tocar el piano construyendo buena música, como este señor que también denotó los mismos valores hacia el piano, lo importante es la base. Pero vemos que el que lo toca haciendo música le cura el aburrimiento, le relaja, le hace creativo, etc…y el otro señor que lo tocaba, pero por fuera y creía que se quejaba al tocar una tecla,….se ponía más triste al pensar que le dolía al piano. Todos somos diferentes y las mismas cosas no nos impactan por igual, diferencias culturales, épocas, en fin, tener o no tener perjuicios, etc… lo que a uno le parece sublime a otro pudiera no parecérselo, sin embargo, sí tiene que prevalecer un principio y es los valores de cada uno. Tu respeto y el mío tienen que ser iguales, partiendo de cada uno. Una flor puede ser un regalo para tu madre y ser un bonito acto el quitarla del jardín. Todo está en el fin. Siempre sabiendo que la flor es un ser vivo. Romper una flor para nada, por nada y con ningún propósito, es no tener conciencia o no querer tenerla.
Cada acto nuestro debe ser valorado por nosotros, es nuestra tarjeta de visita y debemos cuidarla, si respetamos nos respetaremos.
1 comentario
marvision -